Papel, WhatsApp y memoria
Sábanas impresas por edificio, firmas en papel que se perdían, comprobantes armados a mano y nadie con la foto completa de qué se había hecho en el mes.
Un panel para la oficina, un celular para el que está en la calle y un QR para cada edificio. La pensé, la hice y la puse en marcha de punta a punta: desde la primera charla con el cliente hasta el papel que firma el vecino.

Una empresa de fumigación visita decenas de edificios por mes, departamento por departamento. Cada visita tiene que quedar probada: quién abrió, quién no estaba, quién firmó.
Sábanas impresas por edificio, firmas en papel que se perdían, comprobantes armados a mano y nadie con la foto completa de qué se había hecho en el mes.
Sótanos, palieres y salas de máquinas. Celulares que cierran la app sola. Edificios de más de 70 unidades y dos operarios trabajando el mismo edificio a la vez.
El plan del mes se arma solo. Cada departamento queda con su resultado, hora, plagas, foto y firma. El comprobante, el remito y el certificado salen en PDF con un toque.
La oficina planifica, el operario ejecuta y el vecino consulta. Tres pantallas distintas sobre la misma información, cada una con sus permisos.




De planificar la visita a entregar el certificado. Todas son pantallas reales de la app, con datos de ejemplo.
El pulso del día: cada visita con su estado en vivo, los avisos que hay que dejarles a los vecinos y las visitas que quedaron sin hacer.
Cada cliente tiene su rutina ("segundo martes, 9:00"). Con eso el mes se arma solo, y después se mueve, se cancela o se agrega lo que haga falta. Entiende feriados, clientes bimestrales y de temporada.
Cada edificio es una planilla de departamentos que se edita a gusto: pisos, letras, locales, huecos. Cada casillero guarda todo lo que pasó ahí.
Todo el edificio en una pantalla. Un toque por departamento, el avance a la vista y "Finalizar piso" para cerrar de una los que no atendieron.
Qué plagas había, un par de preguntas rápidas, fotos si hacen falta y la firma del vecino con el dedo. Si no hay señal, queda guardado en el teléfono y se envía después.
Cuando un departamento tiene un problema que no se arregla en una visita, se abre un caso: el operario lo marca desde el celular, la oficina va anotando y arma un informe en PDF para la administración.
Todas las visitas, con filtros, y el detalle departamento por departamento. Desde acá sale la planilla firmada de cada visita y el export del mes completo.
Un mercado o una fábrica no tienen departamentos: se trabajan sobre el plano. Cada trampa es un punto en el mapa, por tipo y por sector, y la recorrida se registra ahí mismo, también sin señal.
Un sticker de 10×6 cm, igual en la pantalla que en el papel. Lleva a la página del edificio: próximas visitas, quién es el operario y el certificado vigente.
Remito con firma para los trabajos sueltos, y los gastos del día cargados desde el celular, que terminan en la liquidación del mes de cada operario.
Se abre desde el navegador del teléfono, pero se siente como una app: arranca al instante, aguanta sin señal y no le pide al operario que piense en nada más que en su trabajo.












El panel tiene modo oscuro para quien trabaja de noche o prefiere descansar la vista. Mismas pantallas, mismo orden, otro color.


Todos los PDF se completan con lo que pasó en la visita. Sin plantillas de Word, sin copiar y pegar, sin olvidarse de nada.

La planilla del edificio con la firma de cada vecino y la conformidad del encargado.
firmas reales
Servicio, vigencia, operario y productos usados con su registro. El mismo que ve el vecino desde el QR.
vigencia automática
Para trabajos sueltos: número de orden que pone el sistema, productos y firma del cliente.
numerado
Todas las visitas terminadas del mes en un solo PDF con índice, por administración si hace falta.
un archivo
Cada hoja respeta la numeración real del edificio, tal como estaba el día de la visita.
numeración real
Pensado para la imprenta: un QR por edificio, listo para pegar en la entrada.
10 × 6 cmUn frontend, una API y una base. La complejidad está puesta donde el negocio la necesita: que ninguna firma se pierda y que nadie escriba lo que no le corresponde.
Cada registro vive en una cola atada a su visita. Nada se borra del teléfono hasta que el servidor responde que lo tiene. Si quedó huérfano, se entrega solo al volver a abrir la app.
Una visita cerrada no acepta datos nuevos, pero una firma real que llegó tarde por falta de señal sí entra. Y un registro que ya tiene firma nunca se pisa.
El check-in es un get-or-create serializado: dos operarios que entran al mismo edificio se suman a la misma visita y ven la grilla del otro, sin duplicados.
Una dependencia global valida el token en toda la API. El rol de solo lectura no escribe nada y el fumigador solo puede hacer las escrituras de campo, aunque alguien manipule el frontend.
Sandbox en Docker con datos sembrados, staging con base propia y producción. Las migraciones son idempotentes y cada release sale por hash, con canarios después del deploy.
La API creció hasta 5.400 líneas en un archivo. La partí en 15 módulos por dominio con un test diferencial de escrituras: mismas URLs, mismos resultados, cero cambios para el usuario.
No fue un proyecto de laboratorio. Cada función nació de un pedido concreto de la gente que la usa, y cada problema real terminó en una mejora.
Lista de edificios, la planilla de departamentos, el calendario de visitas y la primera versión del celular, con registro por departamento y firma.
La rutina de cada cliente pasa a ser un plan real por mes. Aparecen el historial de visitas y los primeros comprobantes en PDF.
Funciona sin señal a prueba de sótanos, dos operarios en el mismo edificio, fotos de evidencia, remitos, viáticos y la página del vecino con QR. Primera versión grande con datos reales.
Se rehízo la forma en que el teléfono guarda y envía la información: más rápido y sin pérdidas, incluso con mala señal. Limpieza de datos y de filtros.
Seguimiento de departamentos, mapa de trampas para predios grandes, certificado del vecino, servicios por cliente, avisos previos y dominio propio.
Me senté con el cliente a entender cómo trabajaban, diseñé las pantallas, programé el panel y el celular, la puse en línea y la acompaño cada vez que sale algo nuevo. Si algo se rompe un martes a las 9, también soy el que lo arregla.